El diccionario define decepción como desengaño que se experimenta al no recibir, conseguir o suceder algo como se esperaba, se expresa con sentimiento de dolor, frustración o tristeza.
La decepción puede venir de muchas formas y tamaños, puede llegar en forma de planes fastidiados, de amigos o de una pareja por la que te sientes traicionada. Tal vez puede llegar como resultado de un examen, la reacción de un enemigo o una esperanza perdida. El caso es que no importa como llegue, porque siempre te corroe por dentro. Durante un rato, hace que vuelvas a perder la esperanza, te deja el cuerpo muerto y sin ganas, sin ánimo para hacer más que encogerte en un rincón de tu alma.
Hay veces que la desilusión no llega, sino que te ataca. Y esas veces son las peores... Es como si te picotearan el cuerpo, te dañaran poco a poco para que recobres la esperanza deprisa, y cuando estás apunto de conseguir esa confianza... ¡zaaas! otro picotazo... y vuelves a caer. Al final, tienes el cuerpo tan molido a pequeños picotazos que no tienes ganas de intentarlo ni una vez más, ni de perdonar... Mi consejo es que aunque te lo den todo hecho, no permitas alegrarte demasiado, por si vuelve a fallar...
Peor que la decepción, es la impotencia, el hecho de querer y no poder perdonar, preguntarte qué has hecho para que pase todo eso, para que te mientan y te decepcionen.
Por qué tendremos esas penosa sensación de impotencia, de no poder volver atrás y no escuchar lo que ya hemos escuchado, de no poder olvidar esas palabras que tanto daño nos han hecho, de no poder perdonar aunque te mueras de ganas...
Dicen que en el amor y en el juego todo vale... Hay gente que se lo toma demasiado enserio y yo empiezo a pensar que todo no vale, que el amor no existe y que todo es una pérdida de tiempo, porque cuando menos te lo esperas, cuando mejor te van las cosas, empezarás a desconfiar y tras esa confianza, vienen las desilusiones, las decepciones y el hecho de pensar que todo ha sido una pérdida de tiempo, de fuerza y de ganas.
¿Borrón y cuenta nueva? ¡Ja! Putada y sufrimiento.
